Hace unos dos años, saliendo de ver un espectáculo maravilloso, me tope con un muchacho que me pareció que estaba en el teatro, más precisamente en el escenario y que de alguna manera pensé que podría ser él, mi llave a la felicidad. Cabe aclarar que en ese momento mi felicidad era tener cerca al artista mágico. Pues bien, sin ningún tipo de complejo lo encaré y le pregunté cosas de mi artista mágico, y lo que pudo me contesto, yo estaba encantada, si esa era la palabra. Tal vez me vió tan enamorada de ese artista mágico, que me invito a verlo en las próxima funciones, sin palabras, eternamente agradecida a él, a mi artista mágico, a la noche y las estrellas. hasta ese momento el pibe seguía siendo mi llave a la felicidad y diría un dios. Con el correr del tiempo, entrada va, cafecito viene, nos enamoramos, si algo mágico pasaba entre nosotros, y eso que éramos el día y la noche. Desde un primer momento me aclaró, no estar solo, tener hijos, un divorcio, drogas y alcohol................ Yo quise salvarlo, me di cuenta que no podía y emprendí mi camino hacia algún otro lugar.
Mi recuerdo de él sigue siendo mágico
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